Empecemos con esto del blog. lo primero que ubiqué fue un discurso corto que tuve la oportunidad de dar a los alumnos del curso de formación en docencia universitaria que realicé en el 2004 en la Universidad Santa María, el cuento es que este discurso iba dirijido específicamente a un profesor con el ego de un Argentino con plata...
Autoridades de la Universidad Santa María, profesoras, profesores, compañeras y compañeros, amigos todos.
Al cabo de cinco semanas, nos encontramos en ocasión de culminar el día de hoy este Curso de Formación en Docencia Universitaria.
Son diversas, y eso sí, bastante enriquecedoras las experiencias que hemos recogido de profesores y compañeros en nuestras jornadas sabatinas, y para muchos de nosotros, el balance de esta experiencia más allá de circunscribirse a la obtención de un diploma, deviene en la oportunidad de interactuar con personas iguales a nosotros: llenas de expectativas, virtudes, y pecados.
Estoy aquí pronunciando estas palabras en nombre de mis compañeros, gracias a una inequívoca afirmación que de manera colectiva brotó de las actividades del curso y que considero importante recordar este día.
Lo extraño de dicha afirmación es que no se originó de las estrategias y técnicas que gentilmente compartieron con nosotros los profesores, durante los últimos sábados. Simplemente fue apareciendo como ya lo había hecho en años anteriores, durante nuestros estudios de pregrado y postgrado y seguramente en nuestra vida diaria:
La Humildad es una virtud imponderable en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Hablar de humildad es casi malgastar palabras, al convertirla en solo un sustantivo más, mejor sería solamente revelarla a través de nuestras propias acciones, por que pienso que nos parecemos mucho más a lo que los demás ven de nosotros, que lo que nosotros mismos decimos ser.
El docente, el agente social de enseñanza, el ser humano, requiere de una gran sabiduría y una extraordinaria visión holística de las cosas para llegar a entender, que es ejemplo y aliento en la ruta hacía el conocimiento de otras personas, que como él, caminan por unos pocos años sobre esta tierra.
La responsabilidad de interactuar con nuestros semejantes de igual a igual y compartir con ellos los conocimientos que a través del tiempo vayamos adquiriendo, supone entender que como ellos, nos encontramos en ese camino que es la vida, en este pequeño recodo que es la enseñanza, aprendiendo.
Este es otro paso más, si, pero es el único que tenemos en realidad, y este momento es lo único que existe para todos nosotros, el pasado es solo recuerdo y el futuro un decir. Hagamos de este momento el mejor, dando lo mejor de nosotros; y así en cada paso que demos entreguemos lo mejor, entendiendo el invaluable papel que nos toca desempeñar como docentes y como seres humanos.
Dejo de redundar y los invito pues, a aportar cambios positivos a las circunstancias que nos rodean a través de los nuevos conocimientos adquiridos, y quizás, hasta cambiar nuestros paradigmas internos, pero sin olvidar que lo más importante, es entender que formamos parte de un todo y ese todo se enriquece en la medida que adquirimos y dejamos fluir con humildad nuestros conocimientos hacia los demás...que somos todos nosotros. Gracias.
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